¡Hola a tod@s! Creo que ya he dado como diez vueltas alrededor de la cama e iniciado/cerrado sesión unas diez más pensado que escribir. Intenté, nada se me ocurre. Hasta que finalmente, en medio de todo, me topé con lo que luego terminaría siendo el tema de mi primer entrada: Los seres humanos e internet.
(¡Oh, pero qué original!)
Bueno no, pero si es muy impactante como algo que no se puede palpar con las manos, como lo es una conexión a internet, sea tan fundamental para la vida cotidiana.
(¡Oh! ¿y cómo se te ha ocurrido?)
De hecho, lo he comprobado queriendo escribir esta entrada:
Ayer me senté frente a la compu decidida a escribir algo, pero antes me puse a chatear con Rubí y Zafiro.
Obstáculo nº 1: Internet anda cortado.
Los mensajes llegan y se envían 5 minutos después de lo normal (aunque se sienten como si hubieran pasado horas entre mensaje y mensaje, incluso siglos). Es imposible iniciar sesión en cualquier sitio, los archivos jamás se cargan (y menos que menos se descargan). No puedes ver pelis ni descargar música, aunque internet está.
Es como tener un pote de helado de tu sabor favorito y no poder comerlo.
Consecuencia: Tu paciencia se pone a prueba.
Cambias de lugar el modem. No sirve. Ahora conectas y desconectas lo cablecitos (de los cuales no tienes la más pálida idea para que sirven cada uno, pero piensas: es mejor hacer algo antes que nada, en una de esas puede que milagrosamente la señal vuelva). Tampoco funciona... es más:
Obstáculo nº2: Internet NO anda *inserte cara de espanto*.
En este caso, ya no puedes hacer nada. Esta tú, tu vida y con mucha suerte tu celu (si es que tiene crédito o conexión propia). Tal vez pertenezcas al mismo grupo que yo, que en esos momentos se queda sola con su vida, y descubre que tiene pensamientos: descubrí que Sócrates dijo "Solo sé que no se nada" del mismo modo en que nosotros respondemos "Porque sí" a los más chiquitos, es decir, para zafar de una explicación; recuerdo que en una semana es la prueba, y ni siquiera toque mis apuntes; que me gasté misteriosamente todos mis ahorros en un mes; reflexiono por qué terminamos con mi primer noviecito del jardín; recuerdo que hace años que no como Pringles; ...que a él también le hubiera gustado esa película. Depresión rotunda.
Solución: Llega mi hermano (que sabe de computadoras), y reestablece la conexión.
Alivio *inserte suspiro*. Cambio mi cara de enojo, seco mis lágrimas producidas de esa divagación terrible. ¡¡¡Facebook!!! Y todo vuelve a la normalidad. n.n
• He aquí una foto mía luego del diluvio:
En fin, esto es una de tantas cosas que nos suceden cuando falta internet. Internet ya es todo una costumbre para los que la incorporan como parte de su vida. Pero no entraremos en debate si eso es bueno o malo.
Bien cabe aclarar que todo esta situación ocurrió en el lapso de una hora
¿Se imaginan todo lo que sucedería en una semana? ¿En un mes? ¿En un año?
Quisiera creer que antes de invención tan maravillosa la gente tenía una vida.
Me cuesta imaginarlo.
Tal vez, me ponga a imaginarlo... cuando falte internet.
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